Redación contractual y litigación.
Abogados de especialistas en redacción de contratos sitos en Valencia. Preparamos y negociamos el documento antes de firmar, y reclamamos cuando la otra parte incumple: impagos, entregas defectuosas, obras mal ejecutadas, servicios no prestados, resoluciones anticipadas y devolución de cantidades.
Un contrato no es un papel, es una relación con seis momentos
Casi todos los conflictos contractuales se explican por algo que ocurrió antes, una oferta aceptada por correo sin fijar plazos, un anexo firmado sin leer, una prórroga tácita, un pago aplazado sin garantía o una obra recibida sin acta. Intervenimos en cualquiera de estas fases, y cuanto antes, mejor resultado.
Tratos preliminares
Ofertas, presupuestos, cartas de intenciones y hojas de términos. Lo que se promete en esta fase puede vincular más de lo que las partes creen, y suele acabar como prueba.
Redacción y firma
Definir objeto, precio, plazos, garantías, responsabilidad y salida. Aquí se decide, en la práctica, quién soportará el coste si algo sale mal dos años después.
Ejecución
Entregas, certificaciones, hitos de pago, modificaciones y prórrogas. Documentar bien esta fase es lo que convierte una discusión en una reclamación ganable.
Primera incidencia
Retrasos, defectos, impagos o cambios unilaterales. El momento de actuar con orden, fijar por escrito qué se reclama, con qué plazo y con qué consecuencia.
Resolución o acuerdo
Salir del contrato, renegociarlo o cerrar un acuerdo transaccional. Casi siempre hay más de una vía, y no todas tienen el mismo coste ni el mismo riesgo.
Juicio y cobro
Demanda o defensa, prueba, sentencia y, sobre todo, ejecución. Ganar el pleito y no cobrar es un mal resultado, la solvencia se estudia desde el primer día.
Cuando una parte incumple, deciden el contrato y la prueba
Antes de mover una sola pieza revisamos el contrato, los anexos, las facturas, los albaranes, los correos y los mensajes. Con eso valoramos qué se puede exigir, con qué grado de certeza y por qué vía: requerimiento, negociación, reclamación de cantidad, resolución o demanda.
Incumplimiento de contrato
Falta de pago, retrasos relevantes, entregas incompletas o defectuosas, obra mal ejecutada, servicios que no se prestan, exclusividades y pactos de no competencia vulnerados. Analizamos si el incumplimiento es esencial, qué facultades abre y si conviene exigir cumplimiento o resolver.
Reclamación de cantidad
Facturas impagadas, certificaciones de obra, honorarios profesionales, rentas, saldos de cuenta, presupuestos aceptados y reconocimientos de deuda. Cuantificamos principal, intereses de demora y, en operaciones entre empresas, la indemnización por costes de cobro.
Resolución contractual
Salir de un contrato que ya no funciona sin generar un incumplimiento propio. Estudiamos causas pactadas y legales, preavisos, condiciones resolutorias, efectos restitutorios, penalizaciones y la indemnización que cabe reclamar o que puede reclamarse de vuelta.
Defectos, vicios y garantías
Producto que no es conforme, maquinaria que no rinde lo pactado, obra con defectos constructivos, vicios ocultos en la compraventa de inmuebles y garantías comerciales incumplidas. Los plazos aquí son cortos y específicos: la reacción temprana es determinante.
Arras y compraventas frustradas
Señales entregadas y operaciones que se caen: financiación denegada, cargas no declaradas, discrepancias de superficie, retrasos en la entrega o arrepentimiento de una de las partes. La calificación de las arras (confirmatorias, penitenciales o penales) cambia por completo el resultado.
Cláusulas discutidas y nulidad
Penalizaciones desproporcionadas, permanencias, renovaciones automáticas, limitaciones de responsabilidad, condiciones generales impuestas y consentimiento prestado con error o información insuficiente. Se discute la cláusula concreta, no el contrato entero.
Contratos escritos por quien después tendría que defenderlos
Un contrato no debe limitarse a describir lo que las partes esperan que ocurra. Debe ordenar la operación, repartir riesgos, prever el incumplimiento y dejar una base documental que sirva si algún día hay que reclamar o defenderse.
Por eso redactamos con criterio litigador: cada cláusula se escribe pensando en cómo se leería en una sala, quién tendría la carga de la prueba y qué documento habría que aportar.
Contratos civiles
Operaciones entre particulares y patrimonio familiar o inmobiliario, donde el detalle documental evita años de discusión.
Arrendamiento de vivienda y de local · Compraventa de inmuebles · Contrato de arras y reserva · Opción de compra · Permuta · Préstamo entre particulares · Reconocimiento de deuda · Contrato de obra y reforma · Prestación de servicios · Comodato y precario · Acuerdos entre copropietarios · Documentos de extinción de condominio
Contratos mercantiles
Relaciones entre empresas y con autónomos, donde el contrato marca los márgenes, la exclusividad y la salida.
Prestación de servicios profesionales · Suministro y compraventa mercantil · Distribución y concesión · Agencia y comisión · Colaboración empresarial y joint venture · Subcontratación · Licencia y cesión de derechos · Confidencialidad (NDA) · No competencia y no captación · Condiciones generales de contratación · Pactos entre socios · Cesión de créditos
Documentos que acompañan
El contrato principal rara vez viaja solo. Lo que se firma después suele ser lo que se discute.
Anexos y adendas · Modificaciones de precio y plazo · Actas de entrega y recepción · Precontratos y cartas de intenciones · Requerimientos y burofaxes · Acuerdos transaccionales · Finiquitos y cartas de pago · Novaciones y aplazamientos · Garantías, fianzas y avales · Cláusulas de protección de datos · Poderes y autorizaciones · Comunicaciones de resolución
Las cláusulas que deciden el pleito casi nunca son las que se negocian
Las partes discuten el precio y el plazo. Después, el conflicto se resuelve por la definición del objeto, por la cláusula de resolución o por una previsión de notificaciones que nadie leyó. Estas son las que revisamos siempre.
Objeto y alcance
Qué entra y qué queda fuera. La mayoría de los conflictos de servicios y obra nacen de un objeto descrito en tres líneas genéricas.
Precio, revisión y pago
Importe, impuestos, hitos, forma de pago, actualización y qué ocurre si suben los costes durante la vigencia.
Plazos y entrega
Calendario, hitos, prórrogas, causas de suspensión y si el plazo es esencial. De ello depende poder resolver por un retraso.
Garantías y conformidad
Cómo se comprueba lo entregado, en qué plazo se reclama un defecto y qué sucede si no se dice nada a tiempo.
Responsabilidad y límites
Topes de indemnización, exclusión de daños indirectos, seguros exigidos y hasta dónde llega la exposición de cada parte.
Cláusula penal
Penalización pactada: cuándo sustituye a la indemnización, cuándo se acumula y en qué casos puede moderarse judicialmente.
Resolución y desistimiento
Causas, preaviso, forma de comunicarlo y efectos económicos. Una resolución mal ejecutada convierte al reclamante en incumplidor.
Fuerza mayor y cambios
Qué pasa ante circunstancias sobrevenidas que alteran el equilibrio: suspensión, renegociación o extinción sin penalización.
Confidencialidad
Información protegida, duración, devolución de documentación y consecuencias de la filtración, con o sin acuerdo autónomo.
Cesión y subcontratación
Si la otra parte puede traspasar el contrato o ejecutarlo con terceros, y quién responde entonces frente a usted.
Notificaciones
Direcciones válidas, correo electrónico admitido y forma de comunicar. Una cláusula menor que decide si un requerimiento surtió efecto.
Ley y jurisdicción
Tribunales competentes, sumisión, arbitraje o mediación previa. Determina dónde, cómo y con qué coste se resolverá el conflicto.
Redactamos contratos y también los litigamos
No derivamos el asunto cuando llega el momento de demandar. Llevamos el procedimiento en su integridad y con la mirada puesta en el cobro efectivo, no solo en la sentencia.
Negociación previa
En la mayoría de asuntos civiles y mercantiles hay que acreditar un intento previo de solución antes de acudir al juzgado. Lo preparamos como una fase con estrategia propia, no como un trámite: bien planteada, evita el pleito o mejora la posición si llega.
Requerimiento fehaciente
Burofax con acuse y certificación de contenido. Interrumpe plazos, constituye en mora, fija la posición por escrito y, en muchos casos, resuelve el asunto sin más recorrido.
Proceso monitorio
Vía ágil para deudas dinerarias documentadas mediante facturas, albaranes, certificaciones o cualquier documento que acredite la relación. Si hay oposición, continuamos por el cauce que corresponda.
Demanda y defensa
Juicio verbal u ordinario según cuantía y materia. Preparación de prueba documental, testifical y pericial, y contestación cuando la reclamación se dirige contra usted.
Medidas cautelares
Cuando existe riesgo real de que el patrimonio desaparezca durante el procedimiento, valoramos el aseguramiento de la futura ejecución y sus requisitos.
Ejecución y cobro
Ejecución de sentencias, acuerdos homologados y títulos extrajudiciales: investigación patrimonial, embargos y seguimiento hasta el cobro.
Orden documental, estrategia y actuación proporcionada
En materia contractual, una buena decisión empieza por saber qué se firmó, qué se cumplió, qué se incumplió y qué prueba existe. Solo después tiene sentido hablar de reclamar, negociar o demandar.
Primera orientación
Identificamos el tipo de contrato, el problema principal, la urgencia real y si hay plazos a punto de vencer.
Revisión de prueba
Contrato, anexos, facturas, albaranes, correos, mensajes, entregas, pagos y requerimientos previos.
Estrategia y coste
Opciones reales, puntos débiles del asunto, duración estimada y coste aproximado antes de decidir.
Requerimiento o acuerdo
Reclamación clara y negociación documentada, dejando siempre constancia útil para una fase posterior.
Acción o defensa
Si no hay solución, el procedimiento adecuado según cuantía, prueba y riesgo, hasta la ejecución del resultado.
Empresas, autónomos y particulares con un contrato encima de la mesa
Trabajamos tanto para quien reclama como para quien recibe una reclamación. En ambos lados, el trabajo empieza por el mismo sitio, leer el contrato entero y ordenar la documentación.
Dudas habituales antes de reclamar o firmar
¿Puedo reclamar si el contrato no está firmado?
Con frecuencia, sí. Un contrato puede existir sin documento firmado si se prueba el acuerdo y su contenido: presupuestos aceptados, correos, pedidos, albaranes, facturas conformadas, pagos parciales o la propia ejecución de los trabajos. Lo determinante no es la firma, sino la prueba de qué se acordó.
¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?
Depende de la acción. Las acciones personales derivadas de contrato tienen, con carácter general, un plazo de cinco años, pero existen plazos especiales mucho más cortos (por ejemplo, en materia de defectos o vicios) y también reglas propias en construcción. Conviene revisar el plazo antes que cualquier otra cosa, un requerimiento a tiempo puede interrumpirlo.
¿Es obligatorio intentar un acuerdo antes de demandar?
En la mayoría de asuntos civiles y mercantiles es necesario acreditar un intento previo de solución del conflicto para poder presentar la demanda. No es un mero trámite: la forma en que se plantea esa negociación condiciona la posición posterior y puede tener efectos en materia de costas.
¿Conviene enviar un burofax antes de demandar?
En muchos asuntos, sí. Deja constancia del contenido y de la fecha, sitúa a la otra parte en mora, puede interrumpir la prescripción y ordena la reclamación. En otros casos (cuando hay riesgo de vaciamiento patrimonial o de destrucción de prueba) puede ser preferible no anunciar el movimiento. Es una decisión de estrategia.
¿Puedo dar por resuelto el contrato yo mismo?
Solo si concurre una causa suficiente y se comunica correctamente. Es uno de los errores más caros que vemos: resolver por un incumplimiento que no era esencial, sin preaviso o sin la forma pactada convierte a quien resuelve en la parte incumplidora, con la consiguiente reclamación de daños en su contra.
¿Sirven los WhatsApp y los correos como prueba?
Sí, y en asuntos contractuales suelen ser decisivos. Conviene conservarlos íntegros, sin editar y con los metadatos disponibles, porque si se impugna su autenticidad puede ser necesario acreditarla por otros medios. Las capturas sueltas y descontextualizadas son el formato más débil.
¿Qué intereses puedo reclamar por un impago?
En primer lugar, los pactados en el contrato. A falta de pacto se aplican los intereses previstos legalmente y, en operaciones comerciales entre empresas o con la Administración, la normativa de lucha contra la morosidad prevé un interés específico y una indemnización por costes de cobro. Calcularlos bien puede incrementar sensiblemente la reclamación.
¿Una penalización pactada se aplica siempre íntegramente?
No necesariamente. La cláusula penal es válida y suele sustituir a la indemnización de daños, pero cabe discutir su alcance y, en determinados supuestos de cumplimiento parcial o irregular, los tribunales pueden moderarla. También puede reclamarse su nulidad cuando resulta claramente desproporcionada o fue impuesta sin negociación.
Entregué unas arras y la operación se ha caído, ¿las pierdo?
Depende de cómo estén configuradas y de por qué se frustró la compraventa. No es lo mismo un desistimiento voluntario que una financiación denegada, unas cargas no declaradas o un retraso imputable a la otra parte. La redacción del documento de arras es, en la práctica, lo que decide quién se queda con el dinero.
¿Revisáis contratos antes de firmarlos?
Sí, y es la intervención más rentable. La revisión previa detecta obligaciones desequilibradas, riesgos económicos ocultos, penalizaciones, garantías insuficientes, plazos confusos y salidas mal diseñadas. Entregamos el contrato revisado con los cambios propuestos y una explicación clara de qué implica cada uno.
Si gano el juicio, ¿me devuelven lo que he gastado?
La condena en costas es posible, pero ni es automática ni cubre necesariamente todo el gasto: influyen el resultado, la existencia de dudas de hecho o de derecho y los criterios de tasación. Por eso, antes de demandar, valoramos siempre coste, plazo y probabilidad de cobro efectivo.
Cuéntenos qué contrato hay que revisar o qué incumplimiento quiere reclamar
Con cuatro datos podemos orientar el asunto: tipo de contrato, qué ha ocurrido, desde cuándo y qué documentación existe. Evite enviar documentación extensa o datos especialmente sensibles hasta que el despacho lo solicite por un canal adecuado.
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Lunes a viernes, 9:00-18:00
La primera comunicación no implica aceptación del encargo ni crea por sí sola una relación abogado-cliente. El despacho revisará posibles conflictos de interés y la documentación necesaria antes de asumir el asunto. La información de esta página es orientativa y no sustituye el asesoramiento sobre un caso concreto.